El Ayuntamiento de Barcelona desempolva la ecotasa ante el «overbooking» turístico
18/09/2007 - ABC.es

El «overbooking» turístico y la frágil sostenibilidad del sistema energético han hecho que ICV vuelva a replantear la necesidad de aplicar una ecotasa en Barcelona. La segunda teniente de alcalde del Ayuntamiento, Imma Mayol, desempolvó ayer la propuesta del gravamen, que pagarían los turistas que pernocten en la ciudad. Mayol, que desde la precampaña electoral no había vuelto a incidir en la iniciativa, considera «lógico» que si hay «7 millones de personas que visitan Barcelona, éstos contribuyan a financiar los servicios que utilizan».

 

En una entrevista concedida a Efe, Mayol explicó, no obstante, que esta propuesta deberán debatirla los diferentes representantes del sector durante la elaboración del futuro plan estratégico del turismo que entre otros aspectos definirá «la capacidad de acogida social, física y económica de la ciudad». A pesar de la polémica que generó la idea cuando Mayol la formuló durante la precampaña -sumada a su sugerencia de control de las licencias de futuros hoteles- la concejal de (ICV-EUiA) la recupera ahora porque considera necesario reflexionar sobre si existen límites para la capacidad turística de Barcelona, ya que «si un sector satura una ciudad, eso disuade la inversión en otros campos».

 

Misión disuasoria La concejal subraya que la ecotasa no tiene una misión disuasoria -tendría escasa repercusión económica en el bolsillo del turista- sino que es una «contribución» por el uso que los visitantes hacen de la ciudad. «Desde un punto de vista pedagógico es lógico pensar que aquellas personas que usan la ciudad, en el mejor sentido de la palabra, contribuyan a financiar la limpieza y el gasto que su presencia conlleva», recalca.

 

En esta línea, Mayol considera que la actual ampliación del aeropuerto de El Prat tiene una vida garantizada para al menos 25 años y, frente a los que comienzan a plantear ya la construcción de la cuarta pista, la edil ecosocialista subraya que no hay que olvidar el «límite geográfico y territorial» de Barcelona, «que lo tiene», por lo que apuesta por una red sostenible que conecte las terminales de Barcelona Reus y Girona, como ocurre en muchas urbes europeas.

 

Un proceso «demasiado lento» Como responsable del área municipal de Medio Ambiente, la segunda teniente de alcalde de Barcelona considera que a la capital catalana le queda «muchísimo por madurar» para ser considerada una «ciudad verde», al nivel de algunas ciudades norteuropeas y que, aunque ha habido avances «innegables», el proceso va «demasiado lento y necesitamos acelerar la tendencia».

 

Entre los puntos «débiles» de la capital catalana, está el consumo energético doméstico y del sector servicios que «se ha disparado», y que está muy relacionado con la proliferación de los aparatos de aires acondicionados, que han tenido un «efecto demoledor» al no ir acompañados de la información necesaria sobre dónde se han de instalar estas máquinas, que se colocan, por ejemplo, junto a fuentes de calor.

 

Mayol adelanta que el control de estos aparatos, junto a motocicletas y ciclomotores, serán objetivos prioritarios también de la futura Ordenanza del Ruido en la que trabaja el consistorio, ya que combatir la contaminación acústica es uno de los grandes retos medioambientales «porque Barcelona -reconoce- es una ciudad ruidosa». La concejal adelanta que la normativa además de una mayor capacidad de reacción e inspección sobre el ruido generado por los vehículos, irá acompañada por un incremento de las sanciones, con especial atención a las actividades nocturnas.

 

Sobre la posibilidad de gravar fiscalmente a los vehículos más contaminantes, Mayol explica que «aún no se ha tomado la decisión, pero se va en esa dirección».